Una llave
Una casa
Un bosque
Un animal
Una escena de un sueño que recuerdas días después.
Todo eso puede quedarse simplemente en una imagen…
o puede empezar a evocarte recuerdos, sensaciones, asociaciones, escenas de tu propia historia.
Porque pensamos con palabras, claro.
Pero también pensamos, recordamos y soñamos con IMÁGENES Y SÍMBOLOS.
Y cuando empiezas a prestarles atención, aparece otra manera de acercarte a tu mundo interno.
No tanto para buscar significados universales, sino para descubrir qué significado tienen PARA TI.
Cada encuentro de SÍMBOLOS, SUEÑOS Y CUENTOS DE HADAS trabaja un tema diferente.
Puedes venir solamente al que te interese.
Cada taller empieza y termina en sí mismo.
Y, al mismo tiempo, si vas haciendo varios, algo muy interesante empieza a ocurrir: los símbolos, los cuentos, los sueños y tu propia historia empiezan a dialogar entre ellos.
Sin convertirlo en un programa cerrado.
Sin tener que empezar por el primero para poder venir al siguiente.
Pero con un hilo conductor que va permitiendo profundizar cada vez un poco más.
Desde niña, los Cuentos me fascinaron.
No como entretenimiento. No como fábulas para crear niñas dóciles o princesitas sumisas.
Yo siempre sentí que escondían algo mucho más poderoso… y lo sentí porque lo necesitaba.
Crecí en los años 70, en un entorno familiar, emocional y económico muy complicado.
Un contexto donde nadie hablaba de emociones, donde los adultos hacían lo que podían “para traer el pan a casa”, y donde lo invisible —el miedo, la tristeza, el desconcierto— quedaba atrapado en los cuerpos de los niños que, como yo, intentaban comprender sin palabras lo que no se nombraba.
Tenía todas las papeletas para perderme en el bosque de la vida.
Y me perdí.
Y como en los cuentos, también me encontré más de una casita de chocolate, dulce en apariencia… pero llena de trampas.
Uno de los cuentos que me hipnotizó de pequeña fue Pulgarcita.
Esa niña flor que nace diminuta, inocente y luminosa, y a la que le van ocurriendo cosas tan difíciles, tan injustas…
Pero que, a pesar de todo, encuentra la manera de escaparse —una y otra vez— de los sapos, los topos, las arañas…
Yo tenía 6 años cuando leía y releía aquel cuento. Y sin saberlo, entraba en un trance profundo.
En esa niña pequeña, diminuta y astuta, empecé a descubrir que yo también tenía dentro una semilla de sabiduría, de intuición, de astucia.
Los cuentos me mostraban lo que nadie podía explicarme.
Eran espejos. Eran claves. Eran refugio y mapa al mismo tiempo.
Con los años comprendí que aquello que tanto me fascinaba de los cuentos era precisamente su lenguaje simbólico.
Un bosque podía ser mucho más que un bosque.
Una casa, mucho más que una casa.
Un personaje podía despertar recuerdos, emociones o preguntas que todavía no tenían palabras.
Y ocurre algo parecido con los sueños.
Por eso hoy trabajo con cuentos, símbolos, imágenes y sueños como diferentes puertas de entrada al mundo interno.
Y también es para ti si…
Durante este viaje:
🤍 Reconectarás con partes de ti que habías silenciado.
🤍 Identificarás los arquetipos femeninos que habitan tu historia interna.
🤍 Darás voz a lo que tu cuerpo y tus emociones llevan tiempo esperando decirte.
🤍 Empezarás a soltar la necesidad de aprobación y a mirarte con ternura.
🪷 Y recordarás algo esencial: tú también tienes derecho a elegirte.
🦋 Todo ello a través de potentes herramientas Psicoterapéuticas de enfoque humanista, Escritura terapéutica, Arteterapia e Hipnosis Ericksoniana entre otras…
Hoy acompaño a otras mujeres y hombres a reencontrarse con su propia Pulgarcita interior…
porque muchas, alguna vez, hemos tenido que escabullirnos de algo que no elegimos.
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